CAF-ACCIÓ

Nombre del proyecto CAF-ACCIÓ
Octubre 2016 - Novembre 2017
Presupuesto total: 27.800 €
Beneficiarios:
  • Colectivos vulnerables con problemáticas afines
Redes sociales :

Descripción

CAF-ACCIÓ es un proyecto impulsado conjuntamente por ACAF y Ecoserveis en el marco del programa «Acciones Innovadoras de carácter preventivo dirigidas a evitar la exclusión social y facilitar el empoderamiento de personas que se encuentran en situación de pobreza» promovido por el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Catalunya.

El propósito del proyecto ha sido desarrollar una estrategia sostenible y autosuficiente de lucha contra la pobreza energética, basada en la acción conjunta de comunidades de vecinos y de los Ayuntamientos, complementada con el apoyo de las redes y dinámicas de solidaridad de las comunidades autofinanciadas.

Para ello, el programa se ha propuesto adoptar la creación de grupos de ahorro comunitario para que invirtieran en la mejora de la eficiencia energética de su hogar y comunidad, con el fin de que esta acción les hiciera reducir el coste de sus facturas y, por tanto, su dependencia económica con su red de relaciones o con las ayudas de la administración o de entidades sociales.

Articulado a través de acciones informativas, de aprendizaje-servicio y de acompañamiento a los usuarios, se han beneficiado del proyecto tanto los miembros de las comunidades autofinanciadas como los vecinos y vecinas de su entorno cercano. Lejos de pretender asumir intervenciones tan costosas como asistencialistas, la intervención ha priorizado el conocimiento, la capacitación y la interacción entre usuarios.

Objetivos

  • Mejorar la eficiencia energética de los hogares de personas en riesgo de exclusión social.
  • Reducir el coste de sus facturas.
  • Minimizar su dependencia económica de las ayudas de la administración o de entidades sociales.

Participación de Ecoserveis

Ecoserveis, junto con ACAF son coordinadores del proyecto.

Proyectos relacionados

Colaboradores-socios

La Asociación de las Comunidades Autofinanciadas (ACAF) es una entidad sin ánimo de lucro fundada en 2004 con el objetivo de luchar contra la exclusión financiera y social.

ACAF promueve la creación y difusión de las Comunidades Autofinanciadas (CAF), una adaptación al contexto europeo de los bancos comunales venezolanos introducida por el emprendedor social Jean Claude Rodríguez-Ferrera

Las CAF suponen una solución innovadora y sostenible, puesto que, a diferencia de los modelos clásicos de microcréditos, el fondo se crea a partir de las aportaciones de los socios, y la CAF consolida y amplía sus vínculos sociales. En este sentido, las CAF han permitido demostrar que las personas con escasos recursos económicos son autofinanciables y pueden progresar por sí mismas en comunidad, sin ayuda externa.

ACAF ha promovido la creación de CAF en todo el mundo, un modelo que se ha ido extendiendo en distintos países como Venezuela, Haití, Indonesia, Senegal, Angola, Portugal, Hungría, Bélgica, Italia u Holanda, por citar algunos.

Durante sus doce años de funcionamiento, ACAF ha centrado su estrategia en desarrollar una metodología sencilla y asequible con el propósito de ensanchar el horizonte de los beneficiarios. Es en este sentido que un importante proceso de digitalización ha permitido el lanzamiento en 2013 de la plataforma Winkomun como apuesta de apertura y transparencia interna, por un lado, y de interconexión de las CAF de todas partes, otra.

ACAF ha sido premiada con galardones como el Premio Mercè Conesa 2008, en La Mejor Iniciativa Solidaria concedido por El Periódico (dentro del marco del Premio al Catalán del Año) o el premio de la European Microfinance Network a la mejor práctica en microfinanzas en Europa en 2009. Por último, el modelo de las CAF es citado como ejemplo de innovación social por la Comisión Europea.

Más información sobre el proyecto

Proyecto CAF-ACCIÓ: Comunidades vecinales contra la pobreza energética

En Cataluña, un sector importante de la población se encuentra en situación de vulnerabilidad energética. Esta situación se debe tanto a una realidad estructural como es la vigencia de una política energética y de vivienda que afecta negativamente a buena parte de los ciudadanos como al creciente empobrecimiento de las clases medias que ven cómo, aunque ser laboralmente activos, no consiguen cubrir sus necesidades básicas. En el caso de las personas migradas, se añade la carencia de una red de relaciones en el territorio y la situación de precariedad económica con la que llegan. Estos factores multiplican las posibilidades de terminar sufriendo situaciones de pobreza energética.

El proyecto que presentamos en esta guía relata la experiencia y el protocolo de actuación para combatir la pobreza energética de forma mutualista implicando a los beneficiarios con el apoyo de los consorcios municipales. Además, pretendemos aprovechar las redes de ayuda y solidaridad que generan las agrupaciones de ciudadanos que hacen ahorro popular que, en Cataluña, se han extendido mayoritariamente a través de las denominadas Comunidades Autofinanciadas (CAF) para disponer de un mecanismo permanente de cobertura de las facturas de suministro y otras reformas en las viviendas y en los espacios comunes. Aunque hay CAF integradas únicamente por personas autóctonas, otras muchas están integradas en parte o en su totalidad por grupos de personas recién llegadas. Este hecho radica en que los grupos de ahorro popular están arraigados desde hace décadas en países africanos, latinoamericanos y asiáticos, en los que muchas personas no disponen de una red de relaciones cuando llegan a Cataluña y buscan espacios comunitarios conocidos e integrados por personas de similar origen y en que, por las situaciones de llegada, no tienen acceso a crédito bancario.

Siendo estas las circunstancias, cuando ACAF y Ecoserveis empezaron a plantear el proyecto, no parecía desacertado pensar que muchos de los miembros de las CAF sufrieran situaciones de exclusión residencial y/o de precariedad energética. Un análisis de los parámetros de gestión de los edificios públicos de vivienda ha puesto de manifiesto que el apoyo económico sostenido de los consorcios municipales se ha erigido como mecanismo permanente de pago de las facturas y de ejecución de las reformas que proceden. A nivel de las viviendas, los Servicios Sociales de los Ayuntamientos representan, a menudo, los únicos recursos de prevención de cortes de luz. En el caso de las CAF, después de realizar un seguimiento de los grupos y de los motivos por los que los miembros piden créditos, ACAF detectó que un gran número de préstamos se solicitaban para pagar facturas de suministros básicos a menos que el inevitable pago de facturas dejaba otras necesidades básicas desatendidas.

En ese momento nació CAF-ACCIÓ, un proyecto desarrollado entre el 5 de octubre de 2015 y el 31 de octubre de 2016 con 7 Comunidades Autofinanciadas existentes en Cataluña. El objetivo era que las personas integrantes de estas CAF pudieran invertir en la mejora de la eficiencia energética del hogar para poder reducir el coste de sus facturas y, por tanto, la dependencia económica con terceros.

Posteriormente durante el 2016-2017, ACAF y Ecoserveis se proponen dar un paso más y acercar esta metodología a colectivos de personas recién llegadas no organizadas a través de CAF, para que de esta forma se pudieran organizar en grupos de ahorro popular, y se convirtieran en altavoces y agentes que hicieran frente a la pobreza energética.

Finalmente en 2017 se plantea un nuevo proyecto que pueda replicar esta metodología pero esta vez en comunidades de vecindad. Así nace el proyecto “Comunidades de vecinos contra la pobreza energética”, que busca poner en práctica y consolidar un modelo sostenible, innovador y no asistencialista ante el ingente reto de la gestión comunitaria y municipal de las viviendas públicas y especialmente aquellas ocupadas por tivos vulnerables o en riesgo de exclusión social. Para alcanzar este objetivo, centramos la intervención en el convencimiento de que las personas beneficiarias deben concienciarse y, consecuentemente, involucrarse en la mejora de la eficiencia energética de sus hogares, por un lado, y realizar un consumo responsable de los suministros a fin de reducir el coste de sus facturas, por otro. El proyecto se ha desarrollado entre enero y diciembre 2018, en 11 municipios y 18 comunidades de vecinos. El presupuesto definitivo aprobado para el desarrollo del proyecto «Comunidades de vecinos contra la pobreza energética» ha sido de 59.080,00 €, financiado en gran parte (50.000,00 €) por el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Catalunya para el ejercicio 2017-2018 en el marco del Programa “Acciones Innovadoras de cariz preventivo dirigidas a evitar la exclusión social y facilitar el empoderamiento de personas que se encuentran en situación de pobreza”.

Las actuaciones previstas constan de encuentros, talleres informativos, diagnósticos de las viviendas y edificios.

 

 

 

Todo este proyecto se inspira en el proyecto CAF-ACCIÓ promovido e implementado por ACAF y Ecoserveis durante el 2016-2017, y representa la consolidación de una metodología para reducir la pobreza y apoderar a la ciudadanía más vulnerable, implicando en esta ocasión también las administraciones municipales de forma directa. Por todo ello, la guía metodológica y de intervención social desarrollada por el proyecto representa un punto de partida y no de final. El plan de difusión de los resultados del proyecto contempla acercar la metodología a otros municipios, comunidades de vecinos y Ayuntamientos para que puedan considerar la idoneidad de promover la creación de grupos de ahorro popular para fomentar su resiliencia para hacer frente a la pobreza energética.

¿Qué son las CAF?

A mesura que algunes estructures s’enfonsen i amenacen amb destruir el teixit social, aquest últim es reforça espontàniament amb d’altres mecanismes per tal d’afrontar les noves dificultats, de vegades amb sistemes sorprenentment eficaços. Per contraposició a una política d’ajuda assistencialista que consumeix una gran quantitat de recursos, no aporta solucions a llarg termini i sovint crea dependència, les Comunitats Autofinançades (CAF) són una via de capacitació i d’apoderament de les comunitats per tal de què siguin aquestes les que, de forma autònoma, prenguin el control de la seva situació i tractin de millorar-la mitjançant diverses eines, incloent l’ajuda mútua, l’estalvi, l’educació financera i d’altres; tot mitjançant l’autofinançament i l’autogestió, que n’asseguren la independència i la sostenibilitat.

Imaginem-nos una petita caixa i un grup de persones que es reuneix regularment per dipositar-hi els estalvis. Aquesta caixa serveix de fons comú perquè qui ho necessiti pugui accedir a petits préstecs: una avaria a casa, els llibres escolars de la mainada, una factura imprevista o, fins i tot, poder engegar un petit negoci.

Les CAF són petites comunitats en les que els socis, generalment entre 10 i 30 persones, aporten petites quantitats de diners que els permeten convertir-se en accionistes del grup. Amb el fons creat s’ofereixen petits crèdits que serveixen per cobrir despeses corrents. D’aquesta manera, les comunitats poden estalviar i progressar per elles mateixes mitjançant l’ajuda mútua. En pocs anys, arreu del món, s’han constituït més de 300.000 CAF, que solucionen les necessitats financeres de vint milions de persones, majoritàriament dels continents africà, asiàtic i llatinoamericà.

En aquests grups, la part social és igual o més important que l’econòmica; segons un estudi fet per ACAF, per al 60% dels membres de les CAF aquesta és l’única xarxa social de què disposen. Les CAF dignifiquen les persones ja que en demanar un crèdit, condicionat a un estalvi previ, exerceixen el seu dret i, a diferència dels crèdits sol·licitats en entitats financeres convencionals, aquest no se’ls concedeix com un favor sinó en una relació d’igual a igual, fet que potencia la resiliència dels seus membres i de les pròpies CAF.

Les comunitats es regeixen per uns estatuts democràtics establerts i gestionats exclusivament pels seus membres, sota la base de la confiança. Donat que els mecanismes de funcionament de les CAF preveuen la incorporació progressiva de nous membres, els ja existents poden  ampliar el seu cercle social comportant l’aparició de les subseqüents sinergies socials.

 

 

També denominades Bankomunales a llatinoamèrica, les CAF han destacat per la seva capacitat d’impulsar canvis profunds i sostenibles en les economies locals i teixits socials de comunitats tant rurals com urbanes. Per la seva naturalesa, són una realitat en contínua evolució i l’any 2016 a Catalunya hi ha una cinquantena de grups en funcionament que integren quasi 800 persones.

A les CAF que trobem a Catalunya, es presten quantitats de l’ordre dels 400, 500 o 1000 euros, que serveixen per fer front a necessitats quotidianes bàsiques i són molt importants per la gent amb pocs recursos. En aquestes comunitats, el capital creix una mitjana del 350% durant el primer any. Com que les integrants de la CAF són alhora prestadores i prestatàries, la responsabilitat de cadascuna de les persones augmenta i s’estableixen lligams de confiança recíproca entre les integrants. Bona prova d’això és la baixa morositat que mostren els grups. Amb tot, la principal riquesa de les CAF no és econòmica, és la unió comunitària i la xarxa de suport que representa per a les persones que en formen part. Segons ACAF un 70% de les persones que pertanyen a les CAF hi són per la xarxa social que generen.

Si bé les comunitats s’organitzen a partir d’unes reunions on les sòcies afegeixen estalvis a la caixa, retornen crèdits pendents i demanen crèdits nous, aquestes trobades també són un moment per compartir els problemes, sopar o prendre una copa. Les CAF, doncs, no són petites entitats financeres, sinó –per sobre de tot– grups de persones.

Pobreza energética

El acceso a la energía está ligado al bienestar de las personas. La energía es necesaria para cocinar, para iluminarnos, conservar los alimentos o tener agua caliente. Tener dificultades para disponer de estos servicios implica vivir sin unas condiciones mínimas de confort y, por tanto, no tener garantizada la calidad de vida, la dignidad.

Aunque no existe consenso en la definición de pobreza energética, suele identificarse como la incapacidad de mantener el hogar a unas condiciones adecuadas de temperatura a un precio justo.

La falta de definición dificulta la elaboración de metodologías específicas de medida, sin embargo, las evidencias están bien presentes y cada día encontramos más personas con dificultades para cubrir sus necesidades básicas de gas y electricidad. Se calcula que en torno a un 10% de la población en Cataluña sufre pobreza energética y que este porcentaje no deja de aumentar.

Para que una persona se convierta en “pobre energético” intervienen una multiplicidad de factores, muchos de los cuales han tenido especial incidencia en el Estado español durante los últimos años. El continuo aumento de los precios de la energía, la reducción del nivel de ingresos de muchas personas como consecuencia de la crisis económica o las condiciones de los inmuebles han agravado la situación de muchas personas y han convertido la erradicación de la pobreza energética en una nueva prioridad social.

De hecho, casi el 9,1% de la población catalana declara que no puede mantener la vivienda a una temperatura adecuada, situación que tiene efectos sobre la salud de las personas, las relaciones familiares y el rendimiento académico, entre otros .

Las consecuencias derivadas de la pobreza energética fundamentalmente tienen que ver con: afecciones a la salud, disminución del rendimiento físico y académico, problemas sociales y relacionales (intra y extrafamiliares), degradación de los edificios, incremento de las emisiones de CO2 (con los consiguientes efectos sobre la salud pública), y deuda excesiva.

La pobreza energética afecta a un amplio abanico de personas, pero las más sensibles de sufrir son aquellas que tienen menos poder adquisitivo. Este hecho se debe a que el gasto económico para calentar una vivienda con peor condiciones es mucho mayor que si el hogar está aislado adecuadamente. Una vivienda que dispone de un buen comportamiento térmico revaloriza el inmueble, por lo que las personas que tienen rentas bajas, ocupan edificios de precios más económicos, que tienen un peor nivel de eficiencia energética, lo que representa un mayor gasto económico en suministros básicos para alcanzar las mismas condiciones de confort.

 

 

 

Así lo ponen de manifiesto los datos, ya que casi el 20% de las viviendas de Cataluña presentan humedad, goteras u otros problemas derivados de un mal aislamiento. Hay que tener en cuenta que más de la mitad del parque de viviendas se construyó antes del año 1979, cuando no existía ninguna normativa que regulara el comportamiento energético de los edificios.

La carencia de dinero de los inquilinos hace que no puedan resolver o atenuar esta situación. Cada vez hay más propietarias que no quieren invertir para rehabilitar sus pisos porque, pese a la baja certificación energética de los mismos, la elevada demanda sigue garantizando su empleo. Otro factor decisivo que origina que las facturas de suministros básicos se eleven más allá de las posibilidades del usuario son las condiciones de contratación. Potencias contratadas por encima de las necesidades, aumento continuado del precio del kWh, desconocimiento del bono social y desinformación de los usuarios son la combinación perfecta para que muchas personas vivan en permanente dependencia de las ayudas de los servicios sociales municipales o entidades sociales.

Hasta los últimos años, la problemática se ha abordado de forma correctiva, pagando facturas. A pesar de ser medidas de urgencia este tipo de actuaciones no resuelven el problema ni contemplan situaciones futuras y el usuario volverá a necesitar una ayuda en un futuro.

Sesiones informativas

Se ha realizado una sesión informativa con cada comunidad participante con dos objetivos concretos:

  • Presentar el proyecto en la comunidad y contextualizar el marco de actuación y duración de las diferentes fases. Se explica que han sido seleccionados conjuntamente con 17 comunidades de vecinos de toda Cataluña, y que el trabajo para mejorar la eficiencia energética del hogar a distintos niveles: asesoramiento en las facturas de los suministros, intervenciones en el hogar para instalar material para mejorar la eficiencia, y hacer una diagnosis del edificio. De esta forma, se busca generar un primer vínculo de confianza y conseguir la máxima participación e implicación de los vecinos y vecinas durante todo el proceso. A partir de esta sesión informativa se ha consensuado la calendarización de las acciones a llevar a cabo en la comunidad a lo largo de los siguientes meses de implementación del programa.
  • Conseguir beneficios desde el primer momento. Se ha realizado un taller de facturas energéticas donde se ha explicado cómo reducir el importe de las facturas de los suministros básicos del hogar. Todos los vecinos y vecinas que han asistido a esta sesión han acabado con una primera idea de cómo ahorrar en las facturas y con motivación por seguir en el proyecto y conseguir mayores resultados de ahorro. Estos conocimientos se consolidan a lo largo de todo el proyecto, especialmente con los asesoramientos personalizados.

 

 

 

Este primer espacio también es necesario para establecer un primer punto de encuentro y empezar a trabajar en confianza tanto con respecto al equipo técnico del proyecto, como con el resto de la comunidad, con quien, a menudo, las relaciones son escasas o nulo ·las. A menudo, debido a conflictos internos en las comunidades, hay vecinos que no participan de esta sesión, lo que dificulta su participación durante el resto del programa, ya que no han tenido la oportunidad de conocerlo de primera mano. establecer el vínculo de confianza con el equipo técnico.

Diagnóstico de edificios

A partir de esta primera sesión se ha realizado un diagnóstico técnico del edificio para determinar los usos energéticos y contratos de suministro de la comunidad. La finalidad ha sido detectar las deficiencias existentes y proponer las acciones concretas de reforma y mejora a realizar (para el Ayuntamiento y/o la propia comunidad) con el propósito de reducir los consumos de suministros y garantizar el confort de los inquilinos.

Es importante que estas visitas se digan a cabo tanto con los responsables municipales como con los propios vecinos y vecinas que pueden proporcionar de primera mano información sobre los usos tanto de los espacios comunes como de los hogares. Es necesario por tanto tener en cuenta tanto aspectos estructurales como aspectos de hábitos para poder intervenir de manera adecuada sugiriendo las mejoras adecuadas.

 

 

En el diagnóstico se han visitado las zonas comunes del edificio y se ha recogido información sobre los consumos comunitarios, y también se han visitado algunas viviendas. En el caso de las viviendas, se han determinado las necesidades de cada uno en base a la información preliminar (facturas, composición de la familia, ingresos, etc.) que los propios vecinos facilitan a la hora del asesoramiento personalizado para terminar de perfilar la vivienda tipo que se encuentra en cada comunidad.

Para conseguir un diagnóstico completo también se ha accedido a información administrativa relativa a las condiciones de propiedad, alquiler, suministros así como otros aspectos técnicos de las instalaciones necesarios para poder completar el diagnóstico, tanto a nivel de comunidad como de vivienda.

Intervenciones

En consonancia con el espíritu democrático y autosuficiente de las CAF, la identificación de los beneficiarios de las intervenciones dentro de las comunidades es consensuada por cada una de las comunidades de vecinos. En este sentido, pues, los dos hogares seleccionados por comunidad se han decidido entre los vecinos/as y los responsables del Ayuntamiento asignados al proyecto.

Durante las sesiones de intervención se enseña a miembros de la comunidad a instalar material de eficiencia energética low cost en una vivienda.

 

 

A pesar de ser una jornada de trabajo, es una sesión de aprendizaje y, por tanto, las personas que reciben la formación deben finalizarla conociendo el material que se utiliza, sabiendo dónde encontrarlo, qué precio aproximado tiene y cómo. instalarlo. Si bien es importante que el técnico lo instale, especialmente en los puntos donde pueda tener una incidencia mayor durante el invierno, no es necesario instalar todo el material disponible si se prevé que el tiempo de intervención se alargará más de tres horas, ya que es necesario destinar una parte importante del tiempo a mostrar detalladamente cómo se instala el material y qué uso tiene.

En el proceso de selección de las viviendas que recibirán las intervenciones es importante tener en cuenta esta vertiente más formativa, y por tanto, los vecinos y vecinas deben estar dispuestos a abrir las puertas al resto de vecinos. Éste es un aspecto importante a trabajar desde la construcción de los espacios de confianza.
En caso de falta de acuerdo entre los vecinos esta actividad puede sustituirse por un taller de medidas de ahorro energético en el hogar, siempre y cuando éste incluya la parte demostrativa de la implementación de los diferentes materiales.

Algunos municipios disponen de kits básicos de materiales para instalar en hogares con más necesidades, ésta es una buena oportunidad para que los beneficiarios puedan aplicar los conocimientos adquiridos.

Asesoramiento energético

La última fase en lo que se refiere a las intervenciones del ámbito energético es optimizar las facturas de los suministros del hogar. Uno de los objetivos del proyecto es limitar la dependencia de los usuarios hacia los recursos públicos para el pago de las facturas de suministro, ya que la no asunción de la totalidad o parte de los costes inherentes a sus consumos aboca muy a menudo a un total desperdicio energético.

En este sentido, se ha realizado un punto informativo a cada comunidad al que han podido acercarse los vecinos para recibir un asesoramiento energético personalizado sobre sus facturas. El técnico especialista realiza un breve análisis de las facturas, propone cambios de contratación de suministros básicos que rebajarán las facturas sin reducir el consumo y explica cómo deben solicitarse a las compañías comercializadoras.

Durante los asesoramientos personalizados también se evalúa la posibilidad de solicitar el bono social y se informa sobre los trámites necesarios para poder beneficiarse.

En algunos casos el asesoramiento se ha realizado a una hora determinada en el hogar del usuario para analizar también la situación de confort en la que vive la persona.

Acompañamiento y ahorro comunitario

Durante todo el proceso de actuación para mejorar la eficiencia energética del hogar, se han realizado sesiones de trabajo con ACAF para plantear la posibilidad de constituir una CAF con todos o partes de los vecinos de cada comunidad. Se han presentado mecanismos permanentes de solución de las necesidades básicas, tanto personales como relativas al pago de suministro o remodelación en los espacios comunes del edificio, tomando como base el ahorro energético conseguido en las demás fases del proyecto.

Renovación de equipamiento

Neveras, calentadores de agua, sistemas de calefacción y cocinas son los aparatos que tienen una mayor incidencia en el gasto económico de los suministros del hogar. Si éstos se encuentran en mal estado o son ineficientes pueden convertirse en un factor decisivo para no disfrutar de unas condiciones de confort adecuadas o por no poder pagar las facturas de gas o electricidad.

La dotación de una bonificación para realizar renovación energética de hogar pretende ser un incentivo para una persona beneficiaria y para todos los miembros de la CAF para que hagan una inversión, es decir, que pidan préstamos para renovar el equipamiento de casa. Esta bonificación ha sido posible gracias a la colaboración de la tienda René, con la que se ha acordado los modelos a los que podían optar los beneficiarios y se ha delimitado el tiempo para canjear las bonificaciones de 200€.

 

 

 

Cada CAF ha elegido a uno de sus miembros como beneficiario de estas modificaciones; esta selección ha sido realizada en función de su situación personal y el estado de su hogar. En caso de existir más de una persona beneficiaria, el grupo se ha responsabilizado de realizar la mediación y resolución, atendiendo a las recomendaciones de ACAF y Ecoserveis.

No en todos los casos, se ha identificado como necesaria la renovación del equipamiento. Además, en repetidas ocasiones, la diferencia de precio entre «la mejor solución posible» y la bonificación a la que se podía optar ha frenado a muchas personas a pedir préstamos para renovar el equipamiento. Sin embargo, CAF-ACCIÓ ha conseguido incentivar la renovación de equipamiento energético a personas con un nivel de ingresos moderado y bajo aprovechando esta bonificación, ya que a raíz de llevarla a cabo las personas que se benefician podían recortar la reducción del gasto económico o la mejora del confort experimentado, animando a otros miembros de la CAF a replicarlo.

A pesar de la renovación de equipamiento, desde el proyecto se ha insistido en la priorización del material low cost y en la recomendación de que se pidieran préstamos para medidas pasivas preferentemente.

Evolución del proyecto

Esta sección recoge los principales aprendizajes que se derivan de la iniciativa inicial impulsada conjuntamente por ACAF y Ecoserveis y que tuvo como marco el programa Lucha contra la pobreza y la exclusión social de la Obra Social “La Caixa” 2015.

El propósito del proyecto ha sido nutrirse de las redes y dinámicas de solidaridad de las Comunidades Autofinanciadas para desarrollar una metodología colectiva autosuficiente para luchar contra la pobreza energética en Cataluña.

Para ello, el proyecto se ha propuesto transformar el destino del crédito que las personas pedían a los grupos de ahorro popular para que invirtieran en la mejora de la eficiencia energética de su hogar, con el fin de que esta acción les hiciera reducir el coste de sus facturas y, por tanto, su dependencia económica con el grupo o con las ayudas de la administración o de entidades sociales.

Articulado a través de acciones informativas, de aprendizaje-servicio y de acompañamiento a los usuarios, se han beneficiado del proyecto tanto los miembros de las comunidades autofinanciadas como los vecinos y vecinas de su entorno. Lejos de pretender asumir intervenciones tan costosas como asistencialistas, el proyecto ha priorizado el conocimiento, la capacitación y la interacción entre los usuarios.

Project manager

Alcance geográfico del proyecto